Nunca digas nunca

Uno de los grandes errores de los seres humanos, es cerrarse ante la posibilidad de atraer o aceptar la ocurrencia de ciertos eventos en su vida. ¿Cuántas veces no hemos escuchado a alguien decir yo nunca haría/diría esto o aquello? Incluso nosotros mismos puede que hayamos caído en esta problemática.

Decir no, es muy diferente a decir nunca. El no decir esta última palabra no significa que tienes que aceptar todo lo que pasa en tu vida, aunque esto no vaya con tus principios éticos y morales. Tiene que ver con que aceptes que eres un ser humano como todos y que puedes caer en la necesidad de tomar acciones que en otro momento hubieras desechado.

Por ello, te invitamos a tomar acciones arriesgadas que llenen tu vida y te hagan ver cosas que no sabías que tenías dentro de ti, viaja a un lugar lejano, come algo que tengo un nombre extraño, recorre la ciudad en patinetes eléctricos o estudia un idioma nuevo.

No permitas que tus propias restricciones acaben con tus ganas de vivir y la juventud que tan poco tiempo dura. Recuerda que al final del camino sabes lo que hay, pero debes construir como llegar allí.