La vida es toda una obra

La vida es toda una obra así que a aprender a actuar en la Fundación Shakespeare, escuela del actor. Pues es esta una de las más antiguas prácticas culturales humanas, cuyos orígenes se remontan a los antiguos rituales sacerdotales griegos, donde los consagrados a los dioses encarnaban a estos para explicar a los fieles el significado y la importancia de sus lecciones y órdenes. Pero siempre en tercera persona.

Tespis es el nombre del primer actor conocido, a partir de su actuación en el Teatro Dionisio de Atenas en 534 A.C, donde habló en primera persona, lo que se considera una interpretación de un personaje.

Se consolida como profesión en la Europa del siglo XVI, con las compañías profesionales Comedia del Arte (Italia), la Comedia Francesa (Francia), y la Lord Chamberlain´s Men (Inglaterra), donde escribió y actuó Shakespeare, y que luego pasó a llamarse King´s Men. Hasta el siglo XVII, los actores solo podían ser hombres, pero en los escenarios venecianos se cambió esta concepción.

Paralelamente, en naciones como Japón se consolidaban otros métodos de interpretación acreditados a los géneros tradicionales del Bunraku (de títeres, cuyo origen se pierden en el pasado) Nō y el Kabuki (ambos surgidos en el siglo XVII).