Francisco de Goya, el pintor de las majas

El zaragozano Francisco de Goya dio inicio a la corriente romántica en la pintura. Además, el arte goyesco dio inicio al comienzo de la pintura contemporánea. Sus pinturas lo han convertido en el pionero de las vanguardias pictóricas del siglo XX. Comenzó su carrera con un estilo barroco, para luego transitar hacia el neoclasicismo y el costumbrismo.

Sus obras más importantes se encuentran en la decoración de los palacios reales de los mecenas que lo apoyaron a lo largo de su vida. Además, realizó numerosos retratos a personalidades tan importantes como Gaspar Melchor de Jovellanos, Juan Agustín Ceán Bermúdez, Luis de Borbón, Luigi Boccherini, María Teresa Vallabriga, la duquesa María Josefa Pimentel, La Duquesa de Alba, José Álvarez de Toledo, la Condesa de Chinchón, Pedro Romero, María del Rosario Fernández, Francisco de Saavedra, Juan Meléndez Valdés, Gaspar Melchor de Jovellanos, Leandro Fernández de Moratín…
Sin embargo, sus piezas más conocidas por los admiradores de su pintura son las majas: La maja desnuda (1790-1800) y La maja vestida (1802-1805). Ambas pinturas llegan hasta hoy por su extrema sensualidad y depurada técnica pictórica. Cada día son admiradas por seguidores de Goya en el Museo del Prado, ubicado en Madrid, España. Las majas se encuentran expuestas una al lado de la otra, respetando su origen. Los historiadores sostienen que las majas pertenecieron al pintor Manuel Godoy, quien las exhibía en su casa.
La magia que ha llegado a nuestros se deben, entre otros aspectos, al misterio de la identidad de la modelo. Se ha especulado mucho con respecto a quién es la fémina que posa. Muchos han apostado por la Condesa de Alba, María Teresa de Silva Álvarez de Toledo, mujer muy rica y bella, por la que Goya tenía una admiración evidente. A lo largo de su carrera pintó varias veces a la noble: La Duquesa de Alba y la Beata, y Álbum de Sanlúcar. Su relación amorosa no se ha podido comprobar, aunque ha inspirado no pocas conjeturas.
Por otro lado, se ha alegado por parte de los expertos que la osada modelo podría ser Josefa Petra Francisca de Paula de Tudó y Catalán, más conocida como Pepita Tudó (1779-1869). Esta mujer tuvo durante años una relación ilegal con el político Manuel Godoy, con quien finalmente contrajo matrimonio.
Ambas pinturas suscitan el interés por se extremadamente sensuales: en ambos casos la mujer tiene una postura distendida, y mira fijamente al espectador. El mito sobrevive hasta nuestros días.

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