El arte de la venta y la fortuna de la compra

Vender es un arte, eso no se puede negar. Vender cualquier objeto requiere al menos unas habilidades mínimas que incluyen conocimiento sobre el producto que vende y carisma para conseguir tu atención en dicho producto. La venta de generadores eléctricos, por ejemplo, es también un arte. No pienses que este arte se necesita solo para vender joyas, perfumes y otros objetos considerados elegantes y de factura fina. Al contrario, me atrevería a decir que vender objetos pesados, como maquinarias y ese tipo de cosas, artículos de mecánica, herramientas y demás (o sea, objetos que no son de lujo) requiere aún más arte que vender un perfume. A todos nos gustan los buenos olores, por tanto, es más fácil convencer a una persona de comprarse un perfume que un martillo.

En el caso de los compradores, es una fortuna, una suerte y un privilegio en algunos casos poder comprar un determinado objeto. Se trata de dos factores: la economía y el conocimiento. Aunque en algunos casos no se puede comprar algo porque no compramos con los recursos necesarios, en otros no lo hacemos por desconocimiento del objeto y las utilidades que nos puede reportar.